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2feb/110

Intentando seducir a mi suegra (2)

Intentando seducir a mi suegra [2]

Ante todo quiero hacer una aclaración que obvié en el primer relato ( ver

http://www.todorelatos.com/relato/74062/

) y que considero de gran importancia, todo lo hasta ahora narrado es
totalmente real y verídico.
Dada mi inexperiencia como autor, ésta es la segunda vez que escribo, os pido
paciencia para con los novatos y cualquier sugerencia o comentario será
siempre bienvenido.

Se consideraba una persona normal, bastante morboso eso es cierto, fetichista
con determinados objetos como la lencería de su esposa, la cual gustaba de
vestir en momentos de intimidad a solas él con sus más oscuros deseos.
Siempre se había sentido atraído por personas mayores a él, de hecho la gran
mayoría de sus relaciones habían sido con parejas (estables o esporádicas) que
le aventajaban en varios años y, en algún que otro caso especial, con más de una
década de diferencia entre ellos.
Su esposa por ejemplo, era más mayor que el mayor de sus hermanos, lo cual
había sido objeto de gracias entre los familiares y amigos más allegados dada la
diferencia de edad, pero a él no le molestaba lo más mínimo, más bien al
contrario, se sentía afortunado de poder disfrutar de personas con más
experiencia ya que consideraba que algo nuevo le aportarían.
En el caso de suegra, se trataba de una mujer con 74 años de experiencia en
la vida, madre de tres hijos mayores y abuela de unos cuantos niños, algunos de
ellos ya adolescentes.
Una mujer que no aparentaba su verdadera edad dado que siempre se había
cuidado mucho físicamente, amante de los cosméticos rejuvenecedores, asidua
cliente de perfumerías y centros de estética, practicante habitual de clases de
aerobic, fitness, aquagym y cosas similares que le aportaban bienestar y la
hacían sentir más joven amén de conservar una estilizada figura.
En conjunto era una mujer atractiva sin ningún rasgo predominante sobre
cualquier otro, físicamente estaba muy bien con un cuerpo bien contorneado, muy
flexible dadas su gran cantidad de horas de gimnasia pero con los "huellas"
habituales de su verdadera edad.
Obviamente no tenía un pecho de escándalo como su hija, pero sus tetas de
talla 85 no habían sufrido tanto el "efecto gravedad" como en otros casos de
amigas de edad similar. Utilizaba normalmente ropa moderna tomando como
referencia a sus hijas de 48 y 46 años respectivamente y a las chicas más
jóvenes de su entorno.
Desde hacía unos años se había atrevido a utilizar de nuevo el bikini, como
había hecho en su juventud, animada por su yerno al indicarle en varias
ocasiones que debía sentirse orgullosa de estar tan bien físicamente y que era
el premio a sus horas de esfuerzo en el gimnasio.
Lo que realmente desconocía era que él, aprovechando situaciones de juegos o
de descanso, le había tomado algunas fotos en la playa en bikini, en actitudes
nada fotogénicas dónde se apreciaban detalles de su cuerpo como la rajita de sus
nalgas cuando en alguna ocasión se le había bajado el bikini o sus pechos vistos
lateralmente al estar tomando el sol de espaldas sin la parte de arriba o de su
pubis visto frontalmente cuando se sentaba en la arena con las piernas un poco
abiertas dada la postura y que todas estas "imágenes robadas" eran uno de los
preciados tesoros de su yerno, utilizados para saciar su depravado deseo en
momentos de máxima calentura.

Tampoco tuvo ningún reparo, tiempo atrás, en sustituir sus bragas habituales
tipo calzón por los modernos tangas como los de sus hijas que se mostraban por
encima de los vaqueros al agacharse inconscientemente, avivando las miradas
lascivas de su morboso yerno que se deleitaba con la vista de aquella sugerente
cintura deseando acariciar con sus manos aquellas fantásticas nalgas que
imaginaba turgentes.
Vestía normalmente con vestidos siguiendo las tendencias, por encima de las
rodillas con botas y medias como le decía su yerno y había visto en sus hijas.
En alguna que otra ocasión incluso se había atrevido con alguna blusa blanca
algo transparente acompañada de un sujetador con blonda que la hacían sentirse
más atractiva y seductora.
Últimamente se sentía incluso más radiante al seguir determinadas
indicaciones en el vestir y le hacían mucha gracia los comentarios de "su hijo
político" cuando se arreglaba un poco más de lo habitual para ir a tomar café
con él :

- suegra, cuando viene usted así de guapa me alegra el día ¡!!!
- como paso muchas horas trabajando sólo, verla así es una alegría para
la vista, así que a partir de hoy si quiere tomar café conmigo… tendrá que
ponerse así de guapa. -mientras le mostraba la mejor de sus sonrisas y le
acariciaba la espalda acercándola a él hasta abrazarla.

Ella se sentía alagada por el trato agradable que le dispensaba su yerno casi
siempre de buen humor y amigo de las bromas, pero era totalmente ajena a los
verdaderos sentimientos y deseos de éste.
No dio importancia cuando una mañana, al entrar en casa de su hija, su yerno
le propinó un cachetito en la nalga izquierda que consideró como un gesto
afectivo de éste tal y como se lo había visto hacer a su hija en infinidad de
ocasiones. Incluso le hizo gracia que le palmeara el culo, desde que falleció su
esposo nadie le había cacheteado las nalgas.
Lo que desconocía por completo es que, para su yerno, la nalgada en sí era
una prueba más de hasta dónde podrían llegar sus juegos con ella. Tal y cómo
había leído en algún relato erótico por Internet, si no se revelaba ni objetaba
nada a la cachetada es que consentía en ellas por lo que era un avance más en su
compleja táctica de seducción.
Se sentía satisfecho de lo conseguido hasta ahora respecto a su suegra ya que
:

la recibía casi a diario en casa cubierto tan sólo por el albornoz,
incluso jugaba con ella intentando mostrarle algo más que sus piernas o
pecho cuando la prenda se abría un poco por "descuido" en una actitud de
lo más normal
le cacheteaba las nalgas cuando le venía en gana sin reproches u
objeciones por su parte
disponía de fotografías clandestinas de ella para su deleite personal
pero sobre todo disfrutaba de placenteras pajas utilizando su ropa
interior usada dejándola impregnada de su semen sin mayor remodimiento

Estaba convencido de que dichas actitudes poco a poco irían surtiendo efecto,
modificando a su antojo la moral y personalidad de su deseada suegra con el
único fin de disfrutar con ella de incestuosas relaciones sexuales.
Esperaba que esos pequeños cambios en las pautas de conducta llevaran a cabo
su "efecto erosión" en sus actitudes hasta considerarlas normales incluyendo los
pequeños abusos que él llevaba a cabo.
No quería follársela de cualquier manera en un arrebato como había leído en
algunos relatos, tampoco quería abusar de ella o forzarla con el consiguiente
chantaje y escándalo como también se había planteado, no, eso quedaba
descartado.

Simplemente quería seducirla hasta conseguir que ella se le entregara por
completo y no cesaría hasta conseguirlo.

Continuará…

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